07. Charlie Parker, Dizzy Gillespie ‎– Bebop 1940-1945

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Charlie Parker – Dizzy Gillespie

En el verano de 1939, un saxofonista de 19 años de Kansas, Charlie Parker, subió a un tren de carga rumbo a Nueva York, listo para intentar triunfar. Lavó platos en un club por nueve dólares a la semana para poder oír a su ídolo Art Tatum al piano cada noche. Y tocaba su saxo cada vez que le daban la  oportunidad.   En 1940 la Gran Depresión terminó.      El Swing, que mantuvo la moral de América durante esos años estaba en todas partes y no daba señales de flaqueza.  Salía de las pantallas de cine, de 350.000 tocadiscos y de la venta de más de 30 millones de discos. Pero todo lo ensombrecía una nueva guerra europea que se extendería a todo el mundo. Una guerra que mataría a más de 55 millones de personas.

Duke Ellington continuó con su distintivo estilo grabando algunos de los mejores discos de la historia.  Louis Armstrong viajaba con su propia orquesta, pero ahora, por primera vez en su vida, tenía un hogar al cual llegar.   Mientras tanto, lejos del oído de un país  aun obsesionado por el Swing  un grupo de desafiantes músicos jóvenes se reunía a perfeccionar una nueva forma de tocar. Durante los siguientes años, ocultos durante la guerra, cuestionarían algunos de los principios básicos del Jazz.  Sus líderes eran el trompetista Dizzy Gillespie, un virtuoso de espíritu libre. Y a quien llamó ‘‘la otra mitad de mis latidos”, su amigo Charlie Parker, cuyo revolucionario estilo cambiaría el modo de tocar de toda una generación de solistas de todos los instrumentos, como hizo Armstrong 25 años antes.    Para el final de la guerra, el país y su música más distintiva, no volverían a ser lo mismo.

En 1940, mientras las tropas de Hitler avanzaban implacables sobre Europa, un club repleto llamado Minton’s Playhouse en Harlem empezó a atraer algunos de los más aventurados e insatisfechos, músicos de Jazz.   Era regentado por un antiguo líder de banda, Teddy Hill, quien pensó en dar comida y bebida gratis a los músicos dispuestos a participar los lunes en jam sessions, libres de las reglas de las orquestas de Swing.  “Muchos músicos comerciales se quieren alejar de las tonterías que deben tocar para vivir”, dijo alguien.   “Cuando tocas para vos, descubres las buenas ideas de tu interior”.   Minton’s adquirió la reputación de ser el lugar más novedoso de la ciudad.   La banda del local incluía a dos jóvenes innovadores, el pianista Thelonius Monk y el baterista Kenny Clarke, que impulsaba a los solistas con increíbles golpes, tonos y entradas de su invención.  Empezaba a tocar notas con el bombo, con su mano izquierda, mientras tocaba los platillos con la mano derecha.

Coleman Hawkins, Chu Berry, Charlie Christian, Don Byas, Milt Hinton y Mary Lou Williams solían tocar en sesiones que podían llegar hasta el amanecer. Los saxofonistas Lester Young y Ben Webster entablaban batallas en Minton’s como perros callejeros, recuerda un mozo, “luchaban con los saxos hasta que no podían más”.  Luego llamaban a sus madres y se lo contaban.    El gran trompetista Roy Eldridge solía asistir. Bajito, fiero y siempre buscando quién se atreviera a desafiarlo.  Roy Eldridge tenía un sonido extremadamente personal. Era la antítesis de sonido de Armstrong, que era brillante y dorado, tenía la plenitud de la vida. Eldridge tenía una cualidad humana, tenía un grito, era duro, tenía filo.  Se sentía como si te estuviera hablando a veces. Parece salir de su estómago y se puede oír todo el esfuerzo que implica.   Una noche en el Minton’s, el propio Eldridge fue sustituido inesperadamente por uno de sus más ardientes admiradores, John Birks Gillespie.    Dizzy Gillespie. Nació en Cheraw, Carolina del Sur. Hijo de un albañil que le pegaba cada domingo por la mañana, hubiese o no hecho algo malo.   En una escuela técnica para negros estudió piano y allí surgió su fascinación por la teoría y la composición.   Sus primeros trabajos fueron en orquestas de Filadelfia, tocando solos al estilo de Roy Eldridge pero rápido, como diría alguien. “Parecía un conejo corriendo.  No importaba la nota que tocara. Cuando lo escuché pensé que no tenía sentido escucharlo, porque nadie tocaría nunca como él. Amplió de nuevo el registro. Tocaba con mucha sofisticación rítmica.   Creó un nuevo estilo de tocar la trompeta.      Gillespie experimentaba con la música, tocando progresiones de acordes, invirtiéndolos y substituyendo notas, tratando de ver cómo diferentes sonidos llevan, natural y  sorprendentemente, a otros.   Era emocional e impredecible en el escenario, bailando, mientras otros hacían sus solos.    Sus amigos músicos no sabían, decía él, si venía de la tierra o del mar. Y empezaron a llamarlo Dizzy.    El nombre era muy irónico porque, en términos estrictamente musicales, de su generación nadie era más intelectual o tenía un enfoque más intelectual que él. Era uno de los mejores maestros de su generación.   Eso fue lo que hizo, enseñar a los demás, siempre que se lo pedías, “se acercaba al piano o a la pizarra a enseñártelo”.    En 1937 Gillespie fue a Nueva York.  El popular artista Cab Calloway lo contrató para su orquesta y descubrió que era mejor de lo que pensaba. Dizzy volvía loco a Calloway. Cuando Cab cantaba una balada, Dizzy fingía ver a alguien en el público y lo saludaba. El público se reía y Cab no podía cantar su solo, así que se giraba y él ponía cara de estar en una iglesia. Calloway no estaba a gusto con las ideas de Gillespie, ni con las libertades musicales que se tomaba.   Consideraba a la nueva música ”música china” y la prohibió en su orquesta.      A Gillespie no le importó, porque en Minton’s,  lejos del mundo comercial del Swing, podía experimentar con frenéticos tiempos, armonías frescas, tonalidades extrañas y tocar los solos como quería.    Sólo los más talentosos podían mantener el paso de Gillespie. Y estos se vanagloriaban, con mucha razón, de su logro.

En 1940 se corrió la voz de un nuevo saxofonista contralto, recién llegado de Kansas.   Era Charlie Parker. Tocaba cosas que jamás oímos antes, dijo Kenny Clarke.  Iba en nuestra misma dirección pero muy adelante. Tenía lo que necesitábamos, recuerda Gillespie, lo oímos y  supimos que la música debía ir en esa dirección.  Kenny Clarke inventó otro modo de tocar la batería. Dizzy Gillespie y Thelonius Monk un modo de tocar los acordes.   Le dijeron al bajista cómo tocar las notas para que encajaran. Pero no tenían el fraseo. Tenían todo menos el fraseo.  Y Charlie Parker lo trajo. Su fraseo fue lo que hizo que todo se uniera. Cuando llegó, cuando puso ese ritmo que trajo de Kansas y Dizzy dijo “Cuando lo escuchamos, supimos que la música debía ir en esa dirección”.

Charles Parker Jr. nació en 1920 y fue criado en Kansas, Missouri. Su padre era un bailarín de Tap convertido en cocinero de tren. Alcohólico que abandonó a su esposa cuando Charlie tenía 11 años.  Su madre, Addie, le compró un saxofón cuando tenía 13 años.  Charlie empezó a recorrer bares cerca de su casa,  para copiar el sonido del artista Buster Smith, maestro de lo que llamaban ”Doubling up”, tocar los solos dos veces más rápido que el tempo escrito.  Para apreciar esa música hay que recordar que venía de Kansas.   Por lo tanto, es un músico de Blues y lo que impresionó a los viejos maestros como Coleman Hawkins o Roy Eldridge fue que podía tocar Blues como nadie.     A los 15 años dejó la escuela para ir a tocar con una orquesta. Pero también empezó a beber, usar marihuana y bencedrina, disuelta en café negro, lo que le permitía tocar sin dormir noche tras noche.    Casado a los 16 años y padre a los 17, pasaba cada rato libre estudiando furiosamente y oyendo discos de Chu Berry y Lester Young.       El Día de Acción de Gracias de 1936, Parker tuvo un terrible accidente de tránsito. Se fracturó las costillas y la espina dorsal y su mejor amigo murió. Parker pasó dos meses recuperándose en el hospital calmando su dolor, su angustia y su depresión, con dosis de morfina. Parece haber cambiado completamente en ese momento.  Se volvió distante y era difícil hablar con él, tanto para su esposa como para sus amigos y su madre.   Parecía haber envejecido.  Un día, su mujer llegó a casa y lo encontró pinchándose. Charlie Parker tenía 17 años y ya era adicto a la heroína.  Desaparecía semanas enteras, vendía cosas de su esposa y finalmente la convenció de divorciarse.   “Si fuera libre, le dijo, creo que podría ser un gran músico”. Entonces Parker hizo su primer viaje a Nueva York.   Y fue en el ”Dan Wall’s Chili House” que tuvo su gran revelación musical.    Charlie Barnett, tenía un gran éxito, “Cherokee“, de Ray Noble. Y Parker estaba fascinado por los cambios, los acordes, la armonía y la tocaba una y otra vez.   Y fue tocando ”Cherokee” que llegó a su gran descubrimiento. Parker comprendió que podía tocar cualquier nota en la escala y que podía resolverla en el acorde  y eso sonaría armónicamente bien.   Este fue su gran descubrimiento, dijo,  cobré vida.  Significaba que podía volar. Podía volar entre los cambios de acordes convencionales, y podía hacerlo funcionar,  lo podía blusear, lo podía “swinguear”    Así que hizo revivir a todo el mundo, porque básicamente estaba haciendo borrón y cuenta nueva a todos los clichés de la época del Swing,  proporcionando todo un contenido melódico y armónico, totalmente nuevo en el Jazz.  Parker regresó a Kansas y durante los siguientes dos años tocó en la orquesta del maestro del Blues Jay McShann, sorprendiendo a todos con lo que aprendió en Nueva York.     Parker tocaba como nadie, con tal inventiva que a veces la orquesta no podía seguirlo.   Tan rápido, recuerda alguien, que sonaba como una máquina.   Fue con McShann que obtuvo su distintivo apodo, Bird (pájaro). La fama del genio de Parker se extendía y los músicos que iban a Kansas, se paraban para oírlo.  Charlie Parker le dio otra complejidad a la música, no tenía el sonido cremoso de saxofón alto que tenían Johnny Hodges, Benny Carter, Willie Smith u otros. Su sonido era duro, punzante. Era un sonido, como decían antes, desprovisto de compasión.

  • Soldados de la Música

En julio de 1941, antes de la entrada de Estados Unidos en la II Guerra Mundial, Ellington y su banda pararon un momento en Hollywood. Trabajaban en algo totalmente nuevo un musical llamado: ”Jump for Joy”. Debía de honrar la contribución de los negros a Norteamérica.
Pero ”Jump for Joy” solo duró semanas y no llegó a Broadway. El país no estaba listo para un espectáculo de derechos civiles. Pero la atención estaba en otro lado: También el Jazz iría a la guerra. Los apagones cerraban clubes nocturnos y salas de baile. El toque de queda y el impuesto al espectáculo que llegaria hasta el 30 %, dejaban a más gente en casa. El racionamiento de caucho y  gasolina sacó a las bandas de la carretera y como los trenes los llenaban de soldados, era difícil que los músicos viajasen. El racionamiento de barniz impactó a los discos y dejaron de hacerse tocadiscos e instrumentos musicales por innecesarios para la guerra. El país necesitaba armas.  El ejército se llevó a buenos músicos y obligó a los líderes de las orquestas  a pagar más por menos talento. Pero el Swing resistió y sus irresistibles melodías serian himnos del país en guerra.  Eso era todo lo que tocaban, era lo único que querían oír.  En un determinado momento, había 39 líderes de orquesta en la Armada,  en la Marina,en la Marina Mercante y  más en Guardacostas. Glen Miller, cuyos éxitos como ”ln the Mood” fueran himnos, deshizo su orquesta para formar una de la fuerza aérea y murió cuando su avión desapareció sobre el canal inglés.  Benny Goodman, el Rey del Swing, fue repatriado por lesión pero junto a otros músicos fue voluntario y grabó ”Discos de la Victoria” para las tropas en el frente.  Artie Shaw lideró una banda en el Pacífico del Sur, tocando en sitios tan húmedos que las zapatillas de los saxofones se pudrían y los instrumentos de viento tenían que llevarse atados con gomas. Fueron atacados 17 veces por aviones japoneses.

  • Encontrándose mutuamente 
Duke Ellington – Billy Strayhorn

Todo mejoró para Ellington comenzando la década de los 40’s. Tiene un contrato con RCA que le da carta blanca para grabar lo que él quiera, sin que le dijeran graba esto o no hagas esa canción.   Y cada vez que entraba a grabar salía una obra maestra y encima eran populares.    Ellington tenía 42 años al empezar la guerra, demasiadospero hizo cuanto pudo por la causa, incluso conducir un programa de radio ”Tu cita del sábado con el Duke”.   Justo antes de la guerra, Ellington estaba en Pittsburgh. Allí le presentaron a un pianista local, Billy Strayhorn.  Tenía 23 años, pequeño y con gafas, y se ganaba la vida como dependiente en una farmacia mientras buscaba trabajo como pianista.  Pero tocó ”Sophisticated Lady” con tal originalidad y había escrito canciones interesantes que Ellington lo invitó a visitarlo en Nueva York. Cuando se volvieron a ver, Strayhorn había escrito y arreglado una nueva canción basado en las indicaciones de Ellington para llegar a su casa en Harlem en el metro.   ”Take the A-Train” fue un éxito y rápidamente seria el tema de Ellington, y Styrayhorn su colaborador para toda la vida.   Era muy diferentes Strayhorn era cálido, gregario, homosexual.  Ellington era privado, enigmático y mujeriego.   Pero ambos se dedicarían a un mismo fin, a  la grandeza de la orquesta de Duke Ellington, su música y a la grandeza de Ellington mismo.  Ellington lo llamaba mi brazo derecho, el izquierdo y los ojos de mi espalda; mis inspiración está en su cabeza y las suya en la mía.  Había dos personas a las que Duke valoraba sobre las otras una fue su madre y la otra fue Billy Strayhorn.

  • Como comunicarse con sentimientos.

Para finales de 1941, Alemania dominaba casi toda Europa, pero a pesar de esto, los nazis no habían destruido al Jazz, la música que Joseph Goebbels había llamado el arte de lo infrahumano, florecía bajo tierra, como símbolo de la resistencia.  En Alemania, los fans jóvenes llamados ”Chicos del swing”, desafiaban a la Gestapo, reuniéndose en secreto, poniendo discos, sintonizando radios aliadas y bailando. Por eso los nazis cambiaron de táctica. Goebbels ordenó al ministerio de propaganda organizar una banda de Swing y emitir las canciones americanas, con nuevas y venenosas letras  antisemitas, a los aliados.   “Charlie Parker estiró los límites de la contradicción humana más allá de lo creíble. Era amoroso y odioso, considerado y duro, le robaba a amigos y benefactores y pedía prestado sin la menor consideración y a la vez era muy generoso, y era capaz de los peores excesos y la mayor disciplina fisica y fuerza de voluntad”. Ralph Ellison.   A finales de 1942, mientras las tropas americanas  luchaban en África, Charlie Parker, rechazado del ejército    a causa de su drogadicción, dejó a McShann para tocar con la orquesta de Earl Hines.   El grupo estaba lleno de revolucionarios que querian  estirar las fronteras de la música. lncluyendo a Sarah Vaughn (como pianista),  Billy Eckstine y Dizzy Gillespie.  Fue Gillespie quien convenció a Hines de contratar a Parker. Pero fue en la banda de Hines que Parker y Gillespie pudieron tocar juntos, cada noche. En las giras tocábamos en los hoteles todo el tiempo, improvisando, que querían tocar cosas que los músicos más viejos no pudieran tocar.   Querían tocar en escena ideas, tonalidades, acordes, que fueran difíciles para los otros músicos.   Pero sus innovaciones casi no fueron escuchadas.    La Federación Americana de Músicos ordenó a sus miembros no grabar hasta que los dueños de las discográficas accedieran a pagar por cada vez que se reproduciera la música en radios y jukeboxes.  Las discográficas se negaron y tardarian más de dos años en solucionarlo y los músicos pudieran volver a grabar. Así que excepto para algunos músicos y admiradores devotos, el nuevo estilo de Parker y Gillespie fue un secreto.

  • La calle

El 21 de abril de 1943 la sala de baile más amada de Harlem,el Savoy, fue clausurado.  Autoridades militares y locales decían que los soldados contraían enfermedades venéreas por las mujeres de allí. La verdadera razón, decían los habitantes de Harlem, era que allí blancos y negros no sólo bailaban juntos, sino que se iban a casa juntos. Cerrar el Savoy era el primer paso a la segregación de la ciudad. Hubo disturbios raciales en tiendas y viviendas por todo el norte ese verano. Harlem ganaba fama entre los blancos de ser un sitio peligroso. Tanto, que muchos aficionados al Jazz dejaron de asistir.  Para entonces, el corazón del Jazz se había movido a una  sola manzana de viejos edificios, en el lado oeste.  La calle 52 entre la quinta y la sexta avenida. Los músicos la llamaban simplemente, “la calle”.   Había siete clubes en esa única manzana “Jimmy Ryan’s”, el “Onyx”, el “Famous Door”, el “Troc”, el “Downbeat”, el “Spotlight”, y el “Three Deuces”. Todos tocaban allí y se podía escuchar toda clase de música saliendo de “la calle”  al mismo tiempo.  Jazz tradicional de New Orleans, Swing y hasta los sonidos experimentales de Parker, Gillespie y sus amigos.  La reina no oficial de la calle era Billie Holiday.   En 1941 se casó con un traficante de marihuana llamado Jimmy Monroe y empezó a consumir opio. Luego se mudó con un guapo trompetista llamado Joe Guy. Era adicto a la heroína.  Pronto ella también lo seria.   Billie decía “Pasé el resto de la guerra en la calle 52, tenía trajes y zapatos de blancos y cada noche me traían gardenias blancas y el “White junk”(heroína).  Todo lo que Lady Day llevaba dentro,  lo transmitía en sus canciones.  Cuando la veías, era tan diferente de cualquier persona a la que hubieras visto cantar. Cualquiera podía cantar una canción, pero cuando Lady Day la cantaba  ya era diferente. Te podía hacer sentir muy bien o lograba que te dieran ganas de llorar.

  • Necesitamos ser libres

Durante los años de la guerra, Ellington mantuvo a su orquesta unida y de gira, tocando su muy especial clase de Swing. Ellington escribía incesantemente en trenes y autobuses, en coches por las carreteras, en servilletas de restaurantes y clubes nocturnos,etc. Decía haber escrito ”Solitude” en  minutos, apoyado contra una pared esperando para entrar a grabar, ”Black and Tan Fantasy” en un taxi cruzando Central Park y ”Mood lndigo” en minutos,mientras su madre hacía la cena.  Cuanto escribía era para que lo tocara un músico en especial, hacía un casting de sus arreglos como en una película.  Había construido su banda meticulosamente  y estaba compuesta por individuos, “dieciocho maniáticos”, dijo una vez.  Cada uno tenía sus virtudes y un sonido único que Ellington explotaba.  Cada solista era un narrador con su propia personalidad.  Ninguno tocaba más hermoso, o causaba más problemas, que su primer estrella del saxofón tenor, Ben Webster. Con unos tragos encima, decía el bajista Milt Hinton, era un animal. Su apodo era ”el Bruto”.  Uno de sus solos más  conocidos era en una canción muy veloz que su jefe compuso  especialmente para él ”Cottontail”.  El Jazz, para mucha gente, para Jean Paul Sartre para Boris Vian, etc. era una forma de luchar contra  el conformismo, contra el espíritu  de Vichy. Contra la atmósfera alemana. Era un símbolo de la resistencia.  No por ser norteamericana, sino por ser música creada por negros y  eso era importante  al luchar contra un gobierno racista. Los nazis prohibieron la palabra  Jazz en la Europa ocupada.   En desafio, los músicos en Paris tradujeron los nombres y siguieron con el Swing.  ”ln the Mood” se convirtió en ”Ambiance”, ”Holy Smoke” era ”Joyeuse Fumee”, y el éxito de Count Basie ”Jumpin’at the Woodside” era ”Dansant dans la Clairiere”.  Django Reinhardt  nació en un campamento de gitanos en Bélgica, y no escuchó Jazz hasta que tuvo 20 años. Aprendió, y muy pronto, con el violinista francés Stephane Grapelli, lideraba su propia banda, el quinteto del ”Hot Club de Francia”.

  • Esas cosas no pueden pasar

El mundo que rodea al músico tiene gran influencia en lo que produce musicalmente. Y con la aceleración de la tecnología en la ll Guerra Mundial, el cambio del avión de hélices por el avión jet o la bomba atómica. Con la aceleración general, se aceleró también la música. El 26 de noviembre de 1945, Charlie Parker grabó por primera vez  bajo su propio nombre  para el sello independiente Savoy Records. Dizzy Gillespie y un chico de 19 años, Miles Davis, en la trompeta. Y con Gillespie a veces en el piano; Curly Rusell en el contrabajo y Max Roach en la batería.  Grabaron cuatro cortes ‘‘Billie’s  Bounce”, ”Thrivin’ from a Riff’, ”Now’s the time” y una nueva canción basada en los acordes de ”Cherokee”   llamada ”Koko”.   ”Koko” es una de las grabaciones  más extraordinarias de la historia del Jazz, sin duda. Hubo una prohibición de grabar durante dos años, así que nadie en el país conocía a Parker. Lo primero que se recuerda de él,  más que las innovaciones musicológicas. Fue impactante, como Armstrong en los 20’s Había una revolución en Nueva York, dijo un saxofonista, “una rebelión contra los uniformes azules que teníamos que usar con las orquestas”.   Era un culto, dijo otro, una hermandad. Pronto, recuerda un tercero,  estaban todos y estaba Charlie. Y por primera vez, el público podria escuchar su música. El secreto de Charlie Parker estaba al descubierto.

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